EL Rincón de Yanka

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sábado, 21 de abril de 2018

MARTÍN LUTERO: MITOS Y REALIDADES

Martín Lutero: mitos y realidades
Las celebraciones en torno al quinto centenario del cisma luterano, que impulsó el monje agustino, obvian los aspectos más oscuros de su figura y legado. El manto religioso oculta un conflicto político y nacionalista
Dice la leyenda que el 31 de octubre de 1517 el monje agustino Martín Lutero (1483-1546), escandalizado por el vergonzoso espec­táculo que la Iglesia ofrecía e indignado por la venta de indulgencias, clavó en las puertas de la iglesia de Wittenberg las 95 tesis que desafiaban el poder de Roma. Se cumplen por tanto 500 años y Alemania está celebrando con fasto este aniversario. Merkel y Obama homenajearon el 25 de mayo a Lutero en la puerta de Brandeburgo y por las mismas fechas se inauguró una espectacular exposición en Wittenberg. Esto, por citar sólo alguno de los eventos más destacados. Desde que acabó la II Guerra Mundial los aniversarios luteranos (nacimiento, muerte, 95 tesis, iluminación divina durante la tormenta de 1505…) apenas revestían relevancia. Pero ahora esto ha cambiado. ¿Por qué?

El gesto descrito a las puertas de la iglesia de Wittenberg es la representación mítica y ritual de lo que significó Martín Lutero para el entonces llamado Sacro Imperio Germánico. Hace mucho que se duda de que clavara sus tesis; las menciones al acto desafiante aparecen mucho después conforme se va adornando y mitificando al personaje Lutero y al cisma que trajo consigo. Pero, si non è vero, è ben trovato. Resulta mucho menos heroico mandar por correo —que es lo que con toda probabilidad sucedió— el texto de protesta al obispo de Maguncia. Así que el gesto simbólico conserva hoy toda su prosopopeya teatral pero era mucho más épico en aquel tiempo, porque el hombre del siglo XVI sabía que este era el modo en que se daban a conocer los llamados carteles de desafío, con los que un caballero insultaba públicamente a otro y le retaba a duelo. Había que responder, si no, quedaba deshonrado para siempre. Hay en la figura de Lutero un componente de heroísmo a toro pasado muy interesante para comprender su significado en la historia de Alemania y sí, no se sorprenda el lector, en la de España.

El cisma luterano es la manifestación de un problema político, y haberlo mantenido en el orbe de lo religioso enturbia completamente su comprensión. A través de él se expresa el nacionalismo germánico de la primera hora y por eso Martín Lutero es celebrado y exaltado en Alemania cada vez que a ese nacionalismo le sube la temperatura. Desde la II Guerra Mundial no se ha conmemorado de manera significativa ninguna efemérides luterana. En 1983 pasó sin pena ni gloria en la RFA el quinto centenario del nacimiento de Martín Lutero que tan festejado fue en tiempos de Bismarck. Así, por ejemplo, el 10 de noviembre de 1883, el emperador Guillermo I encabezó el desfile del cuarto centenario del nacimiento de Martín Lutero en Eisleben.
Lutero fue el gran valedor de las oligarquías, el garante religioso de un feudalismo tardío que mantuvo a Alemania en el atraso y la pobreza
En Historia del año 1883 Emilio Castelar escribe: “Los pueblos protestantes han celebrado el cuarto centenario de Lutero con universales jubilaciones”; y también que aunque “los católicos y los protestantes de Alemania no han podido acordarse para celebrar al creyente, se han acordado para celebrar al patriota”. Pero lo más interesante es el colofón: “Nosotros, que no pertenecemos a la religión luterana ni a la raza germánica, españoles y católicos de nacimiento, podemos celebrar sin escrúpulo al que, iniciando la libertad de pensamiento y examen, ha iniciado las revoluciones modernas, a cuya virtud hemos roto nuestras cadenas de siervos y proclamado la universalidad de la justicia y del derecho”. No necesitamos por tanto ir a Wittenberg y leer los textos que comentan la espectacular exposición. Lo que allí se cuenta es exactamente lo mismo que Castelar nos dice: Lutero, el padre de la libertad religiosa en Europa; Lutero, el héroe por cuyo esfuerzo sin par este continente se libró de las tinieblas y de la esclavitud. Dice Castelar que “hemos roto nuestras cadenas”. A Lutero le debemos nada menos que “la justicia y el derecho”, porque resulta evidente que los españoles no teníamos. Qué simpático resulta esto de que los hijos de Roma desconozcan el Derecho, los pobres.

Y, claro está, si Lutero rompe cadenas es que había cadenas que romper y alguien las había puesto. Si trae la libertad de pensamiento es que tal cosa no existía, ¿y quién lo impedía? No hace falta ni nombrarlo pero está ahí, constantemente presente: el oscuro y siniestro Imperio español y católico. Para que el héroe Lutero exista tiene que haber un monstruo al que él se enfrente. Si no hay monstruo, no hay héroe. Quien visita hoy Wittenberg o cualquiera de las muchas exposiciones y celebraciones que pueden verse en Alemania, incluso si es español y católico —especialmente si es español y católico— no ve el decorado que hace posible el brillo germánico. Cuando digo católico no quiero decir creyente. La fe es irrelevante en este contexto. Nos referimos a quienes han nacido en un país de cultura católica. Porque ese relumbrón germánico ha necesitado siglo tras siglo como condición sine qua non para su exaltación que el sur mediterráneo sea oscuro y atrasado, inmoral y decadente, vago y poco fiable. Es en tiempos de Lutero cuando el adjetivo welsch —una denominación geográfica poco precisa para referirse al sur— pasó a significar latino o románico, y malvado e inmoral al mismo tiempo.

La “libertad luterana” no resiste una mirada cercana y libre de prejuicios. Comenzó provocando una guerra espantosa que se llamó la Guerra de los Campesinos y que dejó más de 100.000 muertos en los campos del Sacro Imperio. Porque los campesinos se creyeron de verdad aquellas exaltadas predicaciones en boca de Lutero y de otros que clamaban contra las riquezas acumuladas por los poderosos de la tierra con Roma como garante de tales injusticias. Esto provocó una convulsión social como no se ha conocido otra en Europa hasta la Revolución Francesa. Los príncipes alemanes, cuyo propósito era básicamente oponerse al emperador, no pensaron que alentar aquella efervescencia antisistema (Carlos V y el catolicismo) pudiera volverse contra ellos, pero tuvieron que enfrentarse a una revuelta de proporciones gigantescas. Algunos clérigos revolucionarios como Müntzer, llamado el teólogo de la revolución, se mantuvieron fieles a sus principios hasta el final y fueron ejecutados, pero Lutero decidió sobrevivir. Desde comienzos de 1525, tras la muerte de Hutten y Sickingen, los dos cabecillas revolucionarios que lo habían amparado, Lutero se pone al servicio de los príncipes alemanes y alienta la violencia brutal con que los grandes señores germánicos acabaron con estas rebeliones de campesinos: “contra las hordas asesinas y ladronas mojo mi pluma en sangre, sus integrantes deben ser estrangulados, aniquilados, apuñalados, en secreto o públicamente, como se mata a los perros rabiosos”.

Desde entonces Lutero se convierte en el gran valedor de las oligarquías señoriales, en el garante teológico de un feudalismo tardío que mantuvo a Alemania en un estado de pobreza y atraso ya superado en España y en la mayor parte del sur. El enquistamiento por la vía religiosa de estas oligarquías impidió la unificación de Alemania e hizo posible una supervivencia anómala del sistema feudal en esa parte de Europa. Casi todo el mundo sabe que el régimen de los siervos duró en Rusia hasta el siglo XIX, pero se ignora que en Alemania también, notablemente en las zonas protestantes. Uno de los primeros estados en abolir las leyes de servidumbre fue la católica Baviera en 1808, pero el proceso no culminó hasta mediados del siglo en la zona oriental. Bien. Esto por lo que respecta a Lutero como libertador social. Vamos ahora a Lutero como libertador mental.
Casi la cuarta parte de las propiedades del Sacro Imperio cambiaron de manos. No hubo un latrocinio igual hasta la Revolución Rusa
Libertad religiosa o libre examen son dos iconos lingüísticos acuñados por Lutero que no tuvieron nunca un reflejo en la realidad, como demuestra primero la lógica y luego la historia.

Supuestamente el libre examen significa que el cristiano debe entenderse con Dios directamente a través de los textos sagrados, sin intermediarios gravosos e inmorales como “los romanos” (así llamaba Lutero al clero católico, aunque fuesen tan alemanes como él). Si esto es así, hay una consecuencia inmediata: la desaparición del clero por innecesario. La evidencia demuestra que esto jamás sucedió, porque Lutero no operó la destrucción de las iglesias, sino que creó otra. Ni Lutero dejó de ser clérigo, ni disminuyó el número de ellos en el Sacro Imperio. Simplemente se formó un nuevo cuerpo sacerdotal que también condujo al rebaño hacia donde debía ir. Solo que ahora ese cuerpo de pastores sirve únicamente al señor del territorio (y no a un papa extranjero y a un emperador aliado con el mundo welsch) que es el que le da de comer. Si le sirve bien, como hizo Lutero, vivirá bien. Vivirá incluso mejor que con los “romanos” y, así, Lutero recibió del príncipe de Sajonia, como primera prueba de gratitud, el que había sido su antiguo convento en Wittenberg. Es un muy bello palacio, donde se instaló con su nueva esposa, sus parientes y sus criados. Había nacido en el seno de una familia muy humilde y estos lujos, como monje agustino, no se los hubiera podido permitir nunca. Y no tocaremos aquí más el asunto de las críticas feroces contra los lujos del clero “romano”.

La libertad religiosa es probablemente el tótem lingüístico más afortunado de Martín Lutero. Ha sido y es ininterrumpidamente esgrimido frente a las tinieblas del catolicismo y de su nación defensora por antonomasia, España. No hace falta siquiera pensar mucho para ver a dónde va a parar la libertad luterana. Si tal cosa hubiera existido alguna vez, siquiera teóricamente, también los católicos u otras facciones protestantes hubieran tenido derecho a ella. Si el cristiano es libre para interpretar los textos sagrados, entonces, también la interpretación católica es posible y debe ser aceptada. Y debería haber sido respetada en consonancia con la “libertad religiosa” que Lutero y sus diáconos predicaban. Si la lógica humana no es una patraña desde su misma raíz, esto es así. Pero lo cierto es que el nuevo clero creó una versión del cristianismo que fue la única aceptable y todas las demás fueron proscritas y perseguidas; la católica por supuesto, pero también los anabaptistas, calvinistas, menonitas, etcétera.
Se le esgrime como adalid de la libertad religiosa, pero el clero luterano proscribió y persiguió las demás versiones del cristianismo
Sin embargo, siglo tras siglo, Lutero se ha paseado por la historia de Europa inmune a la verdad, a los hechos y a la lógica. Puede el lector teclear en Internet en algún buscador la secuencia “Lutero libertad religiosa” y verá. Si lo hace en inglés y alemán, se quedará pasmado. Podríamos llevar este juego perverso con las palabras un poco más lejos y exasperar los argumentos históricos habitualmente aceptados. Porque aplicar la “libertad religiosa” en sentido luterano es lo que hicieron los Reyes Católicos en España, a saber, que todos los súbditos deben tener la misma religión que su señor terrenal. Este es el principio conocido como cuius regio, eius religio, y dio cobertura legal a los príncipes alemanes para obligar a las poblaciones de sus territorios a hacerse protestantes, lo quisieran o no, y no siempre con persuasivos y pacíficos sermones. Pero es evidente que los Reyes Católicos no pueden ser padres de la libertad religiosa, aunque hicieron exactamente lo mismo, porque, como dice Castelar, nosotros no somos luteranos ni pertenecemos a la raza germánica.

A estas alturas ya estará preguntándose ¿pero por qué tenían este empeño los príncipes alemanes en hacerse protestantes? Pues no es difícil tampoco de explicar, pero para eso, como señalamos más arriba, hay que salirse del terreno religioso, de la superioridad moral y de las palabras totémicas donde empeñosamente ha insistido todo el protestantismo en situar aquel sangriento conflicto. Casi una cuarta parte de los bienes raíces del Sacro Imperio cambiaron de manos, entre las confiscaciones de propiedades eclesiásticas y las de aquellos que abandonaron los territorios protestantes por negarse a acatar la conversión forzosa. Hasta la Revolución Rusa no ha habido latrocinio comparable en Occidente. Pero, claro está, no los llamamos así, porque el uno tenía una cobertura teológica y el otro una cobertura ideológica. En definitiva: una justificación moral. Esto naturalmente no se lo van a contar al visitante en la magna exposición de Wittenberg.
Fue furiosamente antisemita y prefigura el programa nazi. La noche de los Cristales Rotos se hizo en honor a su 450 cumpleaños
Lutero fue no solamente anti-latino sino furiosamente antisemita. El filósofo alemán Karl Jaspers escribió que el programa nazi está prefigurado en Martín Lutero, que dedicó a los judíos párrafos espeluznantes: “Debemos primeramente prender fuego a sus sinagogas y escuelas, sepultar y cubrir con basura a lo que no prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza”. El primer gran pogromo de 1938, la noche de los Cristales Rotos, fue justificado como una operación piadosa en honor de Martín Lutero, por su 450 cumpleaños. A las elecciones de 1933 concurrió Hitler con un soberbio cartel donde la imagen de Lutero y la cruz gamada aparecen juntas. Las celebraciones luteranas de los nazis fueron espectaculares. Con idéntica ferocidad alentó y justificó Lutero la quema de brujas, que dejó en Alemania no menos de 25.000 víctimas, según Henningsen. Llevamos tantos miles, millones de muertos con este asunto que es mejor no hacer cuentas.

Pero no hay de qué avergonzarse. Alemania celebra sin disimulo a Martín Lutero porque se siente bien, porque Lutero es el padre del nacionalismo alemán y de su iglesia y tiene por lo tanto… indulgencia teológica. Desde que se produjo la reunificación y vino luego el euro como mágico elixir, Alemania está en un tiempo nuevo y afronta sin sombras una hegemonía europea incontestada. Gran Bretaña ha desertado del barco de la Unión y Francia no está en condiciones de enfrentarse a la indiscutible supremacía germánica. Ni España ni Italia parecen darse mucha cuenta de cuán necesarias son para compensar esta hegemonía y andan perdidas, sin poder superar el complejo de inferioridad que asumieron hace siglos. Porque con todo esto llegamos al gran asunto que aquí se ventila: el de la superioridad moral frente al porcino mundo no protestante, en el cual vivimos y que ha sido tan absolutamente asumida que muchos de nuestros periódicos, como en tiempos de Castelar, se han sumado gozosos a la celebración luterana, tan ciegos y tan perdidos en el laberinto de su propia inferioridad hoy como hace 100 años.

«La Reforma de Lutero no supuso progreso, 
sino retroceder al feudalismo en Alemania»
Roca Barea


Hans Böhm, Jan Hus, Milia de Kromeriz o Girolamo Savonarola son hoy nombres vagos en la historia de Europa. Rostros desconocidos que acometieron pulsos contra la Iglesia casi idénticos a los que realizó una de las figuras más universales de todos los tiempos, Martín Lutero, el monje agustino que en 1517 inició el mayor cisma que ha conocido la cristiandad occidental. «Hubo muchos luteros antes. Lo excepcional de él es el contexto, con un Emperador como Carlos V a la cabeza de un poder extraordinario», destaca María Elvira Roca Barea, que presentó ayer una exposición dedicada al agustino en el Espacio Miguel Delibes de Alcobendas.
Contra la UE de Carlos V
En la resaca del V centenario del inicio de la Reforma, la autora del libro «Imperiofobia y Leyenda Negra» explora en una muestra de grabados, abierta hasta el 27 de abril, las relaciones de poder y el contexto que hicieron posibles la Reforma. Un ejercicio histórico que la mayoría de exposiciones han esquivado para centrarse solo en asuntos teológicos. «La religión solo fue la dinamita empleada por los nobles alemanes para oponerse al poder de Carlos y a su prematuro intento de UE», apunta.

La exposición itinerante organizada por esta célebre profesora de Harvard e investigadora del CSIC, se centra en desmitificar la idea de que la Reforma protestante trajo progreso a Europa. «Se admira a Lutero como un elemento de modernidad sin el que hubiera sido imposible un mundo democrático y civilizado. Pero es todo lo contrario: la Reforma supuso retroceder al feudalismo y perpetuar el poder de las oligarquías locales en Alemania», señala.

Tampoco es correcta la vinculación de protestantismo y tolerancia religiosa. «Desde el minuto uno el nuevo clero fue más fanático con la disidencia, entre otras cosas, porque Roma llevaba muchos siglos gestionando las herejías. La persecución orquestada por los protestantes no dejó huella ni contaba con garantías de ningún tipo, mientras que la Iglesia empleaba instituciones como la Inquisición para iniciar procesos reglamentados».

El sur de Europa, inferior
El agresivo mensaje de Lutero dio lugar a sucesivas guerras y, dado su carácter xenófobo y antisemita, ha sido empleado por los elementos más extremos del nacionalismo alemán. 
«El humanismo alemán originó la idea de que fuerzas extranjeras, en aquel tiempo el Papa y los españoles, estaban saqueando el país», defiende Roca, que recuerda la estrecha vinculación de aquellas ideas con el III Reich: «No es casualidad que la Noche de los Cristales Rotos fuera presentada como una celebración luterana y que los nazis concurrieran a las elecciones con una imagen del reformador».

Sí reconoce la genialidad de Lutero en el campo de la propaganda y la fabricación de mentiras. A él se le deben mitos como la inferioridad del sur respecto al norte. «El mundo católico aún hoy sigue sin comprender la lección de la importancia de la propaganda», concluye




VER+:




María Elvira Roca Barea - Lutero y su mundo



viernes, 20 de abril de 2018

📘🎬 WONDER (EXTRAORDINARIO), EL LIBRO Y LA PELÍCULA QUE DESAFÍA LOS TÓPICOS DEL ACOSO ESCOLAR


Wonder: La lección de August
Introducción 👦

La lección de August con sus alumnos. La comprensión lectora y la reflexión sobre temas clave constituyen el eje fundamental de trabajo. La guía aspira a despertar el espíritu crítico de los alumnos para que puedan valorar una realidad que quizá conocen poco. Las actividades propuestas pretenden ayudar a profundizar en la lectura para que no se quede en una mera impresión personal. El hecho de compartir miradas también es un modo de ayudar al alumnado a contrastar opiniones y puntos de vista. Como guía, intenta buscar un equilibrio entre las dimensiones intelectual y afectiva, tanto en lo que atañe al tratamiento de la obra como a las temáticas elegidas como preferentes. 

La guía está pensada para trabajar de forma grupal y cooperativa, afinando la capacidad de observación e interpretación, siempre en el marco de un diálogo reflexivo. Eso no quita que, a nivel familiar, se puedan utilizar muchas de las propuestas para ayudar a enriquecer la comprensión de la novela.

Como objetivos básicos nos hemos planteado:
• Motivar a los lectores para que descubran en la lengua escrita una herramienta con la que comprender el mundo que les rodea. 
• Proponer cuestiones, preguntas y actividades que les ayuden tanto a entenderse a sí mismos como a entender a los demás. 
• Tomar conciencia del respeto y la consideración que merecen las personas que son «diferentes» para generar actitudes positivas que guíen a los alumnos hacia una convivencia más amable. 
• Desarrollar la capacidad de empatía hacia el protagonista para que determinadas situaciones no les dejen indiferentes. 
• Trabajar diversas habilidades que les ayuden a observar, inferir, descubrir y sobre todo refl exionar sobre algunos aspectos clave que ofrece esta lectura. 
• Desarrollar el espíritu crítico, creativo y cuidador. 
• Propiciar el gusto por la lectura como una fuente de aprendizaje y placer.

Los grandes temas Son las cuestiones que subyacen a la narración, el mensaje que la autora quiere transmitir al lector a través de la trama. Hemos escogido unos cuantos a sabiendas de que no agotaremos el potencial de la novela. 

1. Nuestras diferencias son las que nos hacen únicos y especiales 
2. Relaciones humanas: familia, amistad, etcétera. 
3. Acerca de la intimidación 
4. Tener miedo 
5. Las cosas importantes 
6. Estar protegido 
7. Expresar sentimientos 
8. Pedir perdón 
9. La muerte y el duelo 
10. Amabilidad, respeto y consideración 
11. Ser valiente 
12. Ironía, humor negro y sarcasmo 
13. Ser feliz 
14. Los preceptos

«Sé que no soy un niño de diez años normal. Bueno, hago cosas normales: tomo helado, monto en bici, juego al béisbol, tengo una Xbox… Supongo que esas cosas hacen que sea normal. Por dentro, yo me siento normal. Pero sé que los niños normales no hacen que otros niños normales se vayan corriendo y gritando de los columpios. Sé que la gente no se queda mirando a los niños normales en todas partes.»

Así empieza La lección de August (Wonder), de la autora R.J Palacio (Raquel Jaramillo). Publicado en 2012, se convirtió en número 1 en ventas en The New York Times; mejor libro del año en Amazon y Barnes and Nobles; mejor libro juvenil de 2012 en Publisher’s Weekly, Kirkus Review, Booklist, School Library Journal y Washington Post.

No está mal, ¿verdad? Y menos para un libro cuyo manuscrito fue rechazado por varias editoriales y que, cuando se publicó, lo hizo con una tirada modesta y unas expectativas bajas. Sin embargo, la sorpresa no tardó mucho en suceder, ya que se hicieron 38 reimpresiones, vendió más de un millón de copias (y ya va por los cuatro millones) y se vendieron sus derechos a 36 países. La productora LionsGate, de hecho, ha comprado los derechos de la película para adaptarla a la gran pantalla, así que los seguidores de Wonder (Extraordinario) tienen material para rato, y nosotros que nos alegramos.

¿Por qué es un libro tan especial? ¿Por qué creemos que es importante leerlo, y trabajarlo en clase? 
En nuestra última entrada sobre libros acerca del acoso escolar hablábamos de La lección de August y del impacto positivo que genera en sus lectores, de la huella que deja, pero hoy queremos ahondar un poco más en esta colección. 
La historia gira en torno a Auggie, un niño con una deformidad en el rostro que, tras estar escolarizado en casa debido a las múltiples operaciones a las que ha sido sometido, este año empezará a ir a la escuela por primera vez, algo que siempre ha querido. De hecho, lo que quiere es hacer lo mismo que los otros niños, como “tener un montón de amigos, quedar después de clase y esas cosas”. Pero las cosas no son tan fáciles; August camina mirando al suelo, oye comentarios furtivos allá donde va y está cansado de que lo miren tanto. Sin embargo, no conocemos sólo el punto de vista de Auggie, sino que la narración alterna capítulos de distintos personajes, como la hermana de August, sus padres e incluso los amigos que hace en el colegio, para así conocer de primera mano las reacciones y las experiencias que viven. La historia se enriquece, se vuelve completa y emotiva.
“Yo no veía a August tal como lo veía el resto de la gente. Sabía que no era exactamente normal, pero no entendía por qué los desconocidos se impresionan tanto al verlo.” —Via (hermana de August)

¿Cómo surgió una historia tan conmovedora? 
R.J Palacio (Raquel Jaramillo) cuenta que, un día, estaba en una tienda comprando bebidas para sus hijos cuando vio a una niña pequeña con una deformidad en el rostro. Apartó a sus hijos deprisa y corriendo y, aunque después se arrepintió de lo sucedido, ya no podía volver atrás para hablar con la niña. Aquella misma noche empezó a escribir lo que sería La lección de August y, de hecho, en la novela relata la misma escena, pero desde el punto de vista de Auggie.
Con un lenguaje sencillo, enfocado al público más joven, nadie sospechaba que la historia emocionaría a adultos por igual. Pero lo cierto es que un buen libro es un buen libro, independientemente de la edad a la que esté dirigido. La lección de August es un libro tierno, amable, que trata un tema muy difícil de un modo positivo y divertido y huye de un enfoque deprimente. Transmite un mensaje muy necesario sin llegar a ser un libro moralizador, y es, en definitiva, una lectura refrescante y honesta.

Una buena manera de trabajar temas como la empatía y la amabilidad, el acoso escolar y cómo podemos actuar en situaciones de este tipo, y de concienciar a los más jóvenes (y no tan jóvenes) de que no cuesta nada ser amable con los demás.
“No creo que la empatía se pueda enseñar. Es algo que sólo se puede inspirar.” (I honestly don’t think that empathy can be taught. It can only be inspired.) —R.J Palacio (Raquel Jaramillo), autora de la saga Wonder
Wonder. "La lección de August" es el primer volumen de la colección. Después, le sigue "La historia de Julian", donde vemos, por fin, el punto de vista del chico que le hace la vida imposible a Auggie. 
¿Por qué lo odia tanto? ¿Qué papel juegan los padres en su comportamiento? ¿Se dará cuenta de sus errores? Es, en definitiva, el acoso escolar visto desde el perpetuador y no la víctima, y un libro necesario para darnos cuenta de que la realidad es compleja y va mucho más allá de lo que en un primer momento pensamos.

R.J Palacio (Raquel Jaramillo) escribió también "El juego de Christopher", que narra los hechos del mejor amigo de Auggie desde la infancia, mucho antes de que entrara al colegio. Sin embargo, Christopher ya no vive cerca de Auggie, y ambos tendrán que luchar si quieren preservar su amistad. Para acabar, y recién salido en librerías, la serie continúa con "Charlotte tiene la palabra", que arroja una nueva luz sobre el primer año de colegio de Auggie desde la perspectiva de Charlotte, la chica elegida para acompañarlo los primeros días del curso. Una chica que también sufre por encontrar su lugar y ser aceptada.


WONDER
El libro de preceptos 
del señor Browne

PRECEPTOS

"Los preceptos o máximas son de gran importancia, y tener unos cuantos a mano contribuye más a la felicidad que volúmenes enteros que no sabemos dónde encontrar". SÉNECA

Mi padre se llamaba Thomas Browne. Su padre también se llamaba Thomas Browne. Por eso yo me llamo Thomas Browne. Hasta que fui a la universidad no supe que existía otro Thomas Browne, mucho más ilustre, que había vivido en Inglaterra en el siglo XVII. Sir Thomas Browne fue un escritor de gran talento, estudioso del mundo natural, científico, erudito y partidario de la tolerancia en una época en que la norma era la intolerancia. En resumen: no podría haber pedido un tocayo mejor.

En la universidad fui leyendo muchas de las obras de sir Thomas Browne, entre ellas "Sobre errores vulgares", un libro que pretendía desacreditar algunas creencias falsas muy extendidas en su época, y La religión de un médico, una obra que planteaba unas cuantas preguntas sobre la religión consideradas muy poco ortodoxas en aquel tiempo. Mientras leía esta última me encontré con esta frase maravillosa:

"Albergamos en nuestro interior las maravillas que buscamos a nuestro alrededor".
Por algún motivo, la belleza y la fuerza de esa frase me dejaron helado. Quizás era justo lo que necesitaba oír en aquel momento de mi vida, un momento en que me atormentaba la duda de si la profesión que había elegido —la enseñanza— era lo bastante maravillosa para hacerme feliz. 
Escribí aquella frase en un papelito y lo pegué en la pared, donde permaneció hasta que acabé la carrera. También me acompañó al posgrado. Lo llevé en la cartera mientras viajaba con el Cuerpo de Paz.
Cuando me casé, mi mujer lo hizo enmarcar y ahora cuelga en el vestíbulo de nuestro piso del Bronx.
Fue el primero de muchos preceptos en mi vida, que empecé a recopilar en un álbum de recortes. Frases de libros que he leído. Galletas de la suerte. Tarjetas de Hallmark con frases inspiradoras. Si hasta escribí «Just Do It!» (¡Hazlo!), es eslogan de Nike, porque pensé que era perfecto para mí. Al fin y al cabo, la inspiración puede venir de cualquier sitio.

La primera vez que introduje los preceptos en mis clases aún era profesor en prácticas. Me estaba costando mucho que mis alumnos se interesasen por las redacciones —creo que les había pedido que escribiesen cien palabras sobre algo que fuese importante para ellos—, así que me llevé la cita enmarcada de Thomas Browne para mostrarles algo muy importante para mí. Al final acabó interesándoles mucho más el significado de la cita que el impacto que había tenido en mí, así que les pedí que escribiesen sobre eso. Me quedé asombrado con lo que se les ocurrió.

Desde entonces utilizo los preceptos en clase. Según el diccionario, un precepto es «una instrucción o regla que se da o establece para el conocimiento o manejo de un arte o facultad». Para mis alumnos siempre lo he definido en términos más sencillos: los preceptos son «palabras a seguir en la vida». Muy sencillo. El primer día del mes escribo un nuevo precepto en la pizarra, ellos lo copian y luego hablamos de él. A final del mes redactan un texto sobre ese precepto. Cuando acaba el curso les doy mi dirección y les pido que durante el verano me envíen una postal con un nuevo precepto, que puede ser una cita de alguien famoso o un precepto que se hayan inventado ellos. El primer año que lo hice me pregunté si recibiría algún precepto. Me quedé de piedra al ver que, al final del verano, todos los alumnos de todas mis clases me habían enviado uno. Imagínense mi asombro cuando, al año siguiente, volvió a suceder lo mismo. Solo que en esa ocasión no solo recibí postales de mi clase de ese año, sino también unas cuantas de la clase del año anterior.

Llevo diez años dando clase. A día de hoy he recibido unos dos mil preceptos. Cuando llegó a sus oídos, el señor Traseronian, el director del colegio de secundaria Beecher, me propuso que los reuniera y los convirtiese en un libro que pudiera compartir con todo el mundo. La idea me despertaba una gran curiosidad, pero ¿por dónde empezar? 
¿Cómo elegir los preceptos que debía incluir? Decidí centrarme en los temas con los que más se indentificaban los chicos: la bondad, la fuerza de carácter, la superación de la adversidad o simplemente hacer el bien en el mundo. Me gustan los preceptos edificantes. Confío en que el lector de este libro decida iniciar algunos días con una de estas «palabras a seguir en la vida».
Estoy muy contento de poder compartir mis preceptos favoritos con todo el mundo. Muchos los he ido recopilando a lo largo de los años. Otros me los han enviado mis alumnos. Todos significan mucho para mí. Ojalá ustedes puedan decir lo mismo.
"Enséñale lo que se ha dicho en el pasado; entonces él dará buen ejemplo a los niños... Nadie nace sabio". Las máximas de Ptahhotep, 2200 a. C.
ENERO

"Albergamos en nuestro interior las maravillas que buscamos a nuestro alrededor". Sir Thomas Browne

"Los dos días más importantes de tu vida son el día que naces y el día que descubres por qué". Mark Twain

"En la vida del hombre hay tres cosas importantes: la primera es ser amable, la segunda es ser amable y la tercera es ser amable". Henry James

"Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo". John Donne

"Poder echar la vista atrás y ver la vida propia con satisfacción es vivir dos veces". Jalil Gibran

"Si el viento no sopla, toma los remos". Proverbio latino

"Por larga que sea la noche...siempre acaba saliendo el sol". Proverbio africano

"Sabio es el que conoce a los demás. Iluminado, el que se conoce a sí mismo". Lao Tsé

"¿Alguien te ha mostrado bondad? Transmítela". Henry Burton

"No hay pájaro que vuele demasiado alto si vuela con sus propias alas". William Blake

"Lo milagroso no es volar por el aire ni caminar por encima del agua, sino andar por la tierra". Proverbio chino

"Lo vergonzoso no es no saber, sino no molestarse en averiguar". Proverbio asirio

"Sé fiel a ti mismo". William Shakespeare

"Ningún acto de bondad, por pequeño que sea, es en vano". Esopo

"Sé tu mismo, todos los demás puestos ya están ocupados". Oscar Wilde

"Dondequiera que haya un ser humano existe la posibilidad de hacer el bien". Séneca

"Conócete a ti mismo". Inscripción en el Oráculo de Delfos 

"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano". Victor Hugo

"Sé quien quieras ser, no lo que los demás quieren ver". Desconocido

"La ignorancia no es decir: «No lo sé». La ignorancia es decir: «No quiero saberlo»". Desconocido

Las virtudes del arenero

Un secreto, chicos: sus padres pasan mucho tiempo enseñándoles a ser educados cuando son pequeños porque, está comprobado científicamente, el mundo trata mejor a la gente educada. «Que no se te olvide pedir las cosas por favor», les decimos. «Pórtate bien. Da las gracias». Se trata de virtudes elementales. Las enseñamos porque hay que enseñarlas. Además, queremos que caigan bien a los demás. Sin embargo, para cuando llegan a secundaria, nuestras prioridades parecen haber cambiado. «Ezfúerzate en el colegio. Triunfa. Estudia más. ¿Ya has acabado los deberes?» 

Parece que siempre los estamos machacando con lo mismo. En algún momento dejamos de hacer hincapié en esas virtudes elementales. Quizá sea porque damos por hecho que a estas alturas ya las han aprendido. O quizá porque queremos que aprendan otras muchas cosas. O quizá, sólo quizá, porque hay una ley no escrita sobre los chicos de secundaria: no es fácil ser agradable. Aunque el mundo prefiera a los niños educados, hay otros alumnos de secundaria que no parecen valorarlo tanto. Los padres tenemos tantas ganas de que pasen cuanto antes esos años de "El señor de las moscas" que a menudo hacemos la vista gorda ante algunas de esas cosas desagradables que se consideran normales.

Yo, personalmente, no me creo eso de que todos los chicos pasan por una «mala fase». Es más, me parece una tontería. Por no hablar de lo insultante que resulta para ellos. Cuando hablo con algunos padres que me dicen, para justificar algo malo que han hecho sus hijos: «¿Qué quiere que haga? Son cosas de niños», tengo que contenerme para no tirarles una pulsera de la amistad a la cabeza.

Verán: con el debido respeto, creo que no siempre están preparados para entender las cosas ustedes solos. A veces aflora una maldad innecesaria cuando intentan decidir quien quieren ser, quienes son sus amigos y quiénes no. Últimamente, los adultos pasan mucho tiempo hablando del acoso escolar, pero el verdadero problema no es tan evidente como que un chico le tire a otro una gaseosa a la cara. Es el aislamiento social. Son las bromas crueles. Es la manera que tienen de tratarse los unos a los otros. He visto con mis propios ojos a unos antiguos amigos volverse el uno contra el otro: parece que a veces no les basta con seguir caminos diferentes y tienen que aislar a sus antiguos amigos para demostrarles a los nuevos que ya no son compañeros.
Esos comportamientos no me parecen aceptables. Está bien, no tienen por qué seguir siendo amigos, pero no hace falta ser desagradable. Sean respetuosos. ¿Acaso es mucho pedir? No. Creo que no.

Todos los días a las 15.10 mis alumnos de quinto salen de Beecher cuando terminan las clases. Unos cuantos, los que viven más cerca, vuelven andando a casa. Otros toman el autobús o el metro. Sin embargo, a muchos los recogen sus padres o las personas que están a cargo de ustedes. La cuestión es que, de un modo u otro, casi ningún padre permite que sus hijos deambulen por las calles sin que ellos sepan donde están, con quién están y que están haciendo. ¿Por qué? ¡Porque siguen siendo unos niños! Del mismo modo, ¿por qué deberíamos dejarlos deambular por el territorio inexplorado de la educación secundaria sin guiarlos un poco? Todos los días tienen que enfrentarse a numerosas situaciones sociales: la política del comedor, la presión de sus compañeros, la relación con los profesores... Algunos lo hacen muy bien ustedes solos, claro que sí, pero a otros —seamos sinceros— no les sale tan bien. Algunos siguen necesitando un poco de ayuda para resolver algunas situaciones.

Chicos, no se enfaden con nosotros si intentamos ayudarlos. Tengan paciencia. Cuando eres padre, no es fácil encontrar el equilibrio entre intervenir demasiado e intervenir muy poco. Intenten aguantarnos, solo queremos ayudarlos. Cuando les recordamos aquellas antiguas virtudes elementales que les enseñábamos cuando eran pequeños y aún jugaban en el arenero, es porque «portarse bien» es algo que hay que seguir haciendo en secundaria. Es algo que tienen que recordar a diario mientras recorren los pasillos del colegio de camino a la edad adulta.
Detrás de todo esto hay una gran verdad: en su interior se esconde una gran nobleza. Nuestro trabajo como padres, educacadores y maestros es cultivarla, hacerla salir y dejar que brille. 

FEBRERO
"Es mejor conocer algunas preguntas que todas las respuestas". James Thurber
"Espero pasar por este mundo sólo una vez. Por lo tanto, cualquier bien que pueda hacer o cualquier bondad que pueda demostrarle a cualquier criatura tendrá que ser ahora. Que nadie me permita una distracción o un descuido, porque jamás volveré a pasar por aquí". Stephen Grellet

"La felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos quieren". Víctor Hugo

"Ama un poco más cada día". Madison

"Si sigues tu estrella, no puedes dejar de llegar a un glorioso puerto". Dante Alighieri

"Encuentra tu grandeza". Rebecca

"La mejor parte de la vida de un hombre bueno son sus pequeños, anónimos y olvidados actos de bondad y de amor". William Wordsworth

"El hombre no puede aprender nada a menos que vaya de lo conocido a lo desconocido". Claude Bernard

"Si alguna vez te sientes perdido deja que tu corazón sea tu brújula". Emily

"No sigas la corriente, atrévete con los rápidos". Isabelle

"Denme un punto de apoyo y moveré el mundo". Arquímedes

"Sé hermosa. Sé tú misma". Lindsay

"Cada vez que sale el sol, nace una nueva esperanza..." Jack

"Lo más importante es emocionarse, amar, esperar, temblar, vivir". Aguste Rodin

"Hagas lo que hagas, hazlo bien". Abraham Lincoln

"Lo más importante no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas". Epícteto

"El esfuerzo le gana al talento cuando el talento no se esfuerza". Shreya

"Mantén un árbol verde en el corazón y quizá un pájaro venga a cantarte". Proverbio chino

El mes más largo del año 

En esta época del año me gusta incluir un precepto sobre la exploración. ¿Por qué en esta época? Porque, aunque febrero es el mes más corto, también es el período más largo sin vacaciones a la vista (aparte del día del Presidente). En enero los alumnos vuelven a clase después de las vacaciones de Navidad. Una vez que dejan atrás el subidón de los regalos y la emoción de las primeras nevadas, el 31 de enero lo comprenden horrorizados: «¡No tendremos más vacaciones hasta la primavera!». ¡Argh! De ahí el bajón de febrero.

Siempre me ha parecido que a los alumnos los ayuda pensar en fronteras inexplotadas, ya sean fronteras de la imaginación o fronteras geográficas. Estas últimas encajan muy bien con lo que solemos dar en clase de historia por esas fechas (exploramos la antigua China o la antigua Grecia, según quien sea su profesor de historia), y las primeras son una transición estupenda para mis clases de escritura creativa.

Hace poco utilicé el precepto de James Thurber «Es mejor conocer algunas preguntas que todas las respuestas», y un alumno llamado Jack Will me entregó una redacción muy interesante. 

Este precepto me gusta mucho. Me hace pensar en todas las cosas que no sé y que quizá nunca llegue a saber. Me paso mucho tiempo haciéndome preguntas. Algunas son muy tontas, como por ejemplo: ¿por qué huele tan mal la caca? ¿Por qué los seres humanos no tienen tantas formas y tamaños como las razas de perro? (A ver, un mastín es diez veces más grande que un chihuahua, ¿por qué no hay humanos que miden veinte metros?) Aunque también me hago preguntas importantes, como por ejemplo: ¿por qué tienen que morir las personas? ¿Por qué no podemos imprimir más dinero y dárselo a la gente que no tiene suficiente? Cosas así.

La pregunta más importante que he estado haciéndome este curso ha sido: ¿por qué tenemos el aspecto que tenemos? ¿Por qué tengo un amigo que es «Normal» y otro que no? 
Creo que a estas preguntas nunca les encontraré respuesta, pero hacerme esas preguntas ha hecho que me haga otra: ¿qué es «normal»

Lo busqué en el diccionario y esto es lo que decía: normal (adjetivo): Que se ajusta a un modelo; habitual, típico o esperado. Y pensé: «¿Que se ajusta a un modelo? ¿"Habitual"? ¿"Típico"? ¿"Esperado"? ¡Uf! ¿Quién demonios quiere ser "tipico"? Que horrible, ¿no?».
Por eso me gusta tanto este precepto, ¡porque es verdad! Es mejor hacerse algunas preguntas alucinantes que conocer un montón de respuestas a cosas muy tontas. Por ejemplo, ¿a quién le importa a que equivale X en una estúpida ecuación? ¡Bah! Esas respuestas dan igual.

Pero la pregunta «¿Qué es normal?» si que es importante. Es importante porque nunca va a tener una respuesta correcta. Ni tampoco una respuesta incorrecta. ¡La pregunta es lo único importante! Por eso me gusta tanto utilizar los preceptos en clase. Los lanzas y nunca sabes lo que vas a recoger, lo que va a tocarle la fibra sensible a un chaval, o lo que va a hacer que se planteen más las cosas, o se hagan preguntas más importantes que si se limitasen a contestar una pregunta de un libro. Esa es una de las cosas que más me gustan de los preceptos: suelen expresar sentimientos sobre problemas a lo que el ser humano ha estado enfrentándose desde el origen de los tiempos. ¡Me encanta que mis alumnos de quinto se vean obligados a hacer lo mismo!

MARZO

"En cuanto confíes en ti mismo, aprenderás a vivir". Johann Wolfgang von Goethe

"Las palabras amables no dejan tanta huella en los hombres como la fama de bondadoso". Mencio

"Aquellos a quienes acompañan pensamientos nobles nunca están solos". Sir Philip Sidney

"Cuando se te acabe la cuerda, haz un nudo y agárrate bien". Thomas Jefferson

"Las palabras amables cuestan poco y consiguen mucho". Blaise Pascal

"Sé la persona capaz de sonreir el peor día". Cate

"Para mí, cada hora de luz y oscuridad es un milagro, cada centímetro cúbico de espacio es un milagro". Walt Whitman

"¡Descendí como un ángel!" Thomas Traherne

"El paraíso terrenal está donde estoy yo". Voltaire

"En este mundo, hay que ser demasiado bueno para ser lo bastante bueno". Pierre Carlet de Chamblain de Marivaux

"No vayas a donde te lleve el camino, ve donde no lo haya y deja tú una senda". Ralph Waldo Emerson

"Las buenas acciones son las bisagras invisibles de las puertas del Cielo". Víctor Hugo

"Haz siempre el bien. Así complacerás a algunos y asombrarás a los demás". Mark Twain

"Lo único que sabemos del amor es que el amor es lo único que hay". Emily Dickinson

"Saber lo que sabes y lo que no sabes, eso es verdadera sabiduría". Confucio

"A un árbol se lo conoce por sus frutos; a un hombre, por sus actos. Una buena acción nunca se pierde; quien siembra cortesía recoge amistad, y quien planta amabilidad cosecha amor". San Basilio

"La esperanza es como el sol: cuando se esconde detrás de las nubes, no ha desaparecido. ¡Sólo tienes que encontrarla!" Matthew

Hacerlo lo mejor que puedas te lleva tiempo. Thomas

"¡Tenemos que animarnos, volver a animarnos y seguir animándonos!" Grorges Jacques Danton

"No es el destino el que decide, ¡sino tú!" Dominic

Una cucharada de bondad 

Cuando mi hijo Tommy tenía tres años, mi mujer, Lilly, y yo lo llevamos a la revisión médica anual y el pediatra nos preguntó cuáles eran sus hábitos alimentarios.

«Pues ahora está pasando por esa fase en la que solo le gustan la milanesa de pollo y los hidratos de carbono, así que por ahora hemos renunciado a intentar que coma verduras. Cada noche nos toca pelearnos con él», confesamos. El pediatra asintió, sonrió y nos dijo: «No pueden obligarlo a que se coma las verduras, pero su obligación es asegurarse de que están en el plato. No puede comérselas si ni siquiera estan en el plato».

En todos estos años le he dado muchas vueltas a ese tema. Me lo planteo cuando doy clase. Mis alumnos no pueden aprender lo que yo no les enseño. La bondad. La empatía. La compasión. Ya sé que todo eso no aparece en el plan de estudios, pero aún así tengo que servírselo en el plato todos los días. Quizá se lo coman, quizá no. En cualquier caso, mi obligación es ofrecérselo. Con suerte, un bocado de bondad puede hacer que el día de mañana les apetezca probarla de verdad. 

ABRIL

"Lo que es hermoso es bueno, y quien es bueno pronto será hermoso". Safo

"Siempre es de día en algún lugar del mundo". Richard Henry Hengist Horne

"A decir verdad, el conocimiento es el gran sol en el firmamento. La vida y la energía se dispersan con todos sus rayos". Daniel Webster

"No hay nada que haga nuestras vidas, o las vidas de otras personas, más hermosas que la bondad eterna". Lev Tolstói

"Puedes hacer cualquier cosa que te propongas. Sólo tienes que creerlo". Ella

"Los superhéroes se hacen, pero los héroes nacen. Antonio

"¿Acaso hay mayor sabiduría que la bondad?" Jean-Jacques Rousseau

"El hombre que mueve una montaña debe empezar moviendo rocas pequeñas". Proverbio Chino

"La vida es como una montaña rusa con todos sus altibajos". Kyler

"Vive la vida en voz bien alta". Delaney

"Sé el cambio que quieres ver en el mundo". Mahatma Gandhi

"La vida solose entiende mirando hacia atrás, pero hay que vivirla mirando hacia delante". Soren Kierkegaard

"El cielo está bajo nuestros pies, así como sobre nuestras cabezas". Henry David Thoreau

"Sé noble, y la nobleza que se esconde entre otros hombres, dormida pero nunca muerta, se alzará majestuosa al encuentro de la tuya". James Russell Lowell

"El primer hombre que se comió una ostra fue un valiente". Jonathan Swift

"Un rayo de sol basta para ahuyentar muchas sombras". San Francisco De Asís

"De las misiones en la vida, sólo una parece valer la pena: hacer el bien a los demás". Gamaliel Bailey

"La más pequeña de las buenas acciones es mejor que la más elevada de las intenciones". Desconocido

"No me dan miedo las tormentas, porque estoy aprendiendo a navegar". Louisa May Alcott

"Para cada uno, lo suyo es lo bonito". Proverbio Latino 

CONTINUARÁ...








Pese a todos los problemas médicos asociados con el síndrome Treacher-Collins, los niños que viven con este síndrome son como todos los niños: curiosos, sensibles y resistentes. Ambas realidades se combinan para producir una experiencia única para cada familia. Pero la mayoría de las familias encuentran un aspecto como el más duro de afrontar: las reacciones a menudo desconsideradas de los demás. Eso llevó a Palacio (Raquel Jaramillo) a centrarse en algo más que había querido estudiar desde hace tiempo: la raíz de la simple y sencilla compasión. 

«Todo padre quiere un mundo mejor para sus hijos, pero a veces olvidamos que son las cosas más sencillas las que sirven para crearlo.



Wonder (2017) Primer Tráiler Oficial Español



jueves, 19 de abril de 2018

💕 EL AMOR MÁS ALLÁ DEL TIEMPO: "AMAR Y QUERER" NO ES IGUAL

EL AMOR MÁS ALLÁ DEL TIEMPO



Ella se miró al espejo, luego lo miró a él que estaba sentado en la cama, y le preguntó: 
- ¿Aún te sigo gustando?
- Como el primer día, respondió él.
Ella se llevó sus manos a la cintura y le preguntó, ¿te has fijado que mi cuerpo ya no es el mismo de cuando nos conocimos? 
Él respondió: - No.
Ella se llevó sus manos a su busto y le preguntó, ¿te has fijado que mi busto ya está caído?, él respondió: - No.
Ella se levantó la bata y se miró las piernas y le preguntó, - ¿ya te fijaste que mis piernas ya no son duras y lisas como antes? El respondió otra vez no.

Entonces ella se acercó a él y con lágrimas en los ojos le preguntó: - Entonces, ¿qué haces a mi lado si ya no me ves, si ni te das cuenta cuanto mi cuerpo ha cambiado, dormimos juntos y no te das cuenta que no soy la misma de ayer?

Él se sonrió y le dijo:
- Mucho antes de ver tu cuerpo, miré tu forma de ser; mucho antes de tocar tu cuerpo, sentí tu forma de amar; 
mucho antes de ver tu busto levantado, miré en tu pecho un corazón lleno de bondad; mucho antes de ver tu figura sensual, sentí que eras el molde perfecto donde sembrar mi semilla, te sentí tierra fértil, te sentí madre, y una dama para hacer mi hogar.
Mujer... No te pongas triste por cómo tú te ves, más bien,  ponte alegre por cómo te sigo sintiendo.

Yo me enamore de la sensualidad y bondad de tu alma; no de la vanidad de tu cuerpo.... 

Y a través de las lágrimas le dibujó una sonrisa que hizo nuevamente brillar su cara....

DESCONOZCO AUTORÍA



AMAR Y QUERER - MIJARES